Inmobiliario

De la afición a la profesión: Bienes Raíces

Una de mis facetas como profesional es el corretaje inmobiliario, faceta que llegó a mi vida de forma inesperada aunque de cierta forma estaba destinada a llegar.

Recuerdo que desde que tenía alrededor de 15 años me apasionaba leer los clasificados de los periódicos en el área de bienes inmuebles. Leía a detalle la descripción de los anuncios, algunos más escuetos que otros, pero me gustaba la idea de leerlos e imaginar cómo serían los espacios. Hubo un momento en que estaba ya familiarizada con la jerga que utilizaban…

Algunos años más tarde, surgió en la familia la oportunidad de buscar casa en venta, así que fue un proceso interesante de visitar proyectos y pedir cotizaciones, etc. Cabe resaltar que aunque era aficionada de leer anuncios y ver fotos, era completamente inexperta en el campo y cuando llegó el momento de decidir junto a mi mamá y a mi hermana en qué propiedad invertir lo hicimos más por una corazonada que por las razones que la mayoría de gente decide comprar una casa (aunque gracias a Dios años después descubrimos que el área había ganado plusvalía y a la larga, si algún día se vende esa casa, se recuperaría con ganancias la inversión).

Muchos años después, por necesidad, junto a una amiga nos lanzamos a la aventura de aplicar a una plaza para asesor inmobiliario freelance, oportunidad que nos dieron y que marca el inicio oficial de mi aventura inmobiliaria.

Aunque en esa primera oportunidad no duramos mucho tiempo, y mi amiga encontró un trabajo fijo, siempre estaré agradecida con esa persona y ese lugar porque fue la puerta de entrada hacia un mundo que conocía de forma empírica.

Fue en esa etapa en donde empecé a aprender sobre la importancia de conocer bien las características de una propiedad y los pormenores de aspectos como acabados, requisitos de renta / compra, cuotas de mantenimiento, requisitos bancarios para préstamos, etc.

También fue la oportunidad de afianzar mi inclinación hacia el servicio al cliente de calidad, esmerándome por ofrecer la mejor atención posible a cada prospecto.

Todo lo anterior lo terminé de reforzar durante mi experiencia trabajando junto a un viejo amigo del colegio, quien lleva muchos años en el mundo inmobiliario de Guatemala y a quien siempre estaré agradecida por haberme brindado la oportunidad de trabajar con él y aprender de él.

Eventualmente llegó el momento de independizarme, lo cual hice con Bonanza Bienes Raíces, y aunque todos los días son oportunidad para continuar aprendiendo, considero que hoy por hoy soy una persona capacitada para la labor de agente inmobiliario.

¿Tienes alguna afición que te gustaría perseguir de forma más comprometida? ¡Adelante! Hay nuevas oportunidades escondidas delante de nuestros ojos, solamente debemos saber buscarlas.