CIne, Familia, Introspectiva

Nunca es muy tarde para ‘reinventarse’

Hace muchos años, unos 10 quizás, estaba en un momento de mi vida en que había ocurrido un cambio en mi set de valores y mi pensamiento se había visto confrontado ante teorías y propuestas nunca antes analizadas. Por un lado, estaba ante un momento incierto profesionalmente, y por otro, a nivel personal estaba en una crisis existencial.

Cuando algo nos provoca un choque al statu quo es usual sentirse al borde del precipicio, especialmente si son asuntos de tipo digamos, ideológico, no en el sentido político o de determinado movimiento, sino en el sentido filosófico de la palabra: ese conjunto de creencias e ideas con las que nos desarrollamos.

Recuerdo muy bien que en medio de esa sensación de desasosiego, un sábado al medio día, tomé una decisión que en sí podría parecer insignificante pero que significaría un hito en mi vida.

Antecedentes

Nací y crecí en un hogar estable que me proveyó del amor y cuidados necesarios para desarrollarme, algo por lo que vale la pena estar agradecida para toda la vida considerando la importancia de esos años de infancia en la vida de una persona.

Una parte muy importante de mi vida de niña y de adolescente fue la participación activa en las actividades religiosas de la iglesia a la que asistíamos con mi familia, lo cual definitivamente cimentó mi serie de valores y forjó mi carácter en gran parte.

Sin embargo, no todo es color de rosa cuando se crece con ciertas restricciones de tipo moral ya que eventualmente uno se cuestiona la razón por la que es “pecado hacer esto o aquello”. Pero más allá de eso, lo que impactó mi mundo siendo aún muy joven e inmadura fue la ruptura familiar que vivimos.

Aunque hoy puedo hablar de eso sin problema, hace unos 20 años viví el primer gran golpe de mi vida. Es ver cómo todo se derrumba todo alrededor (eso es tema para otro post), y saber que se tiene uno que agarrar de algo para no hundirse. Para mi, ese algo fue mi vida en la iglesia, mis amigos y las actividades en las que participaba. Debería decir que fue solamente DIOS, pero lo cierto es que busqué refugio en la gente principalmente.

Y bueno, la gente nos defrauda y no siempre cumple las expectativas que se tienen de ella, sobre todo si son muy altas e imposibles de cumplir, como las que yo misma les impuse.  Así que llegaría otra ruptura en mi vida: la religión (soy creyente, pero ya no me considero religiosa).

Entonces..

Volviendo a aquel día sábado al medio día, sabía que tenía que cambiar mi rutina y algo que me empujara a conocer nuevas cosas.

Dicen que “la magia ocurre al salir de la zona de confort”, así que ese día decidí visitar un centro cultural en donde impartían cada sábado un taller de apreciación de cine, completamente gratis.  “Perfecto”, pensé.

Siempre me había gustado el cine, pero mi repertorio era limitado en realidad. Afortunadamente mi hermana y yo tuvimos acceso a una programación por cable de calidad mientras crecíamos y así es como vi uno que otro clásico durante esos años, y éramos asiduas a las películas de TV de canales como HBO.

Pero aquel taller era otra cosa.  Allí descubrí a Buñuel y a Godard, el cine mudo y el cine con tintes polémicos.  Supe que habían más historias que conocer y más formas de contar estas historias, más allá del típico estilo norteamericano en donde el soundtrack es protagonista.  Habían otras realidades fuera de los mundos perfectos de Hollywood y … me enamoré.

Me enamoré por completo del cine y ese taller significó un inicio para mí porque a partir de allí decidí involucrarme en cuantas actividades necesitara para ampliar mis horizontes.  Y de aquí en adelante… bueno, ya habrá más posts.

El punto es que, aunque “reinventarse” no existe en el DRAE, quiero usarlo porque denota ese proceso de re-hacer algo. Si uno de los significados de “inventar” en el DRAE es “Hallar o descubrir algo nuevo o no conocido”, me gustaría añadirle entonces “..cuantas veces sea necesario”.

Y eso es para mí reinventarse.